Diferencia entre revisiones de «Carta de los Mahatmas No. 93b»
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*'''Grant Allen''' (1848-1899) fue un escritor y novelista científico que apoyaba la teoría de la evolución. En una nota a pie de página en la página 690 de ''La Doctrina Secreta, Volumen I'', [[HPB|Blavatsky]] rechazó su sugerencia de que los simios antropoides se encontrarían en los estratos del Eoceno, sugiriendo así que los simios vinieron después de los seres humanos. Los científicos en el siglo XIX todavía estaban tratando de determinar las fechas para estas edades. Una de las autoridades citadas en ''La Doctrina Secreta'', James Croll, escribió: "El período Eoceno se extiende desde aproximadamente 2 620 000 hasta aproximadamente 2 460 000 años atrás".''Climate and Time'' (1875), p. 359. Cabe mencionar que el período Eoceno se inició hace aproximadamente 56 millones de años y terminó hace unos 33,9 millones de años, y que esos números corresponden más bien a otro periodo geológico conocido como el Pleistoceno. | *'''Grant Allen''' (1848-1899) fue un escritor y novelista científico que apoyaba la teoría de la evolución. En una nota a pie de página en la página 690 de ''La Doctrina Secreta, Volumen I'', [[HPB|Blavatsky]] rechazó su sugerencia de que los simios antropoides se encontrarían en los estratos del Eoceno, sugiriendo así que los simios vinieron después de los seres humanos. Los científicos en el siglo XIX todavía estaban tratando de determinar las fechas para estas edades. Una de las autoridades citadas en ''La Doctrina Secreta'', James Croll, escribió: "El período Eoceno se extiende desde aproximadamente 2 620 000 hasta aproximadamente 2 460 000 años atrás".''Climate and Time'' (1875), p. 359. Cabe mencionar que el período Eoceno se inició hace aproximadamente 56 millones de años y terminó hace unos 33,9 millones de años, y que esos números corresponden más bien a otro periodo geológico conocido como el Pleistoceno. | ||
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de la Atlántida de Donnelly tiene razón: Lemuria no puede confundirse más con el Continente Atlántico que Europa con América. Ambas se hundieron y se ahogaron con sus grandes civilizaciones y "dioses", sin embargo, entre las dos catástrofes, transcurrió un breve período de unos 700 000 años; "Lemuria" floreció y terminó su carrera justo en ese insignificante lapso de tiempo antes de la primera parte de la Edad Eocena, ya que su raza fue la tercera. ¡Observe, los restos de esta gran nación de antaño en algunas de las cabezas achatadas de los aborígenes de Australia! No menos correcta es la crítica al rechazar el amable intento del autor de poblar la India y Egipto con los desechos de la Atlántida. Sin duda los geólogos son muy eruditos; pero ¿por qué no tener en cuenta que, bajo los cont- | |||
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'''NOTAS''': | |||
* '''Ignatius Loyola Donnelly''' (1831 – 1901) fue un congresista, escritor y científico aficionado estadounidense, conocido por sus teorías sobre la Atlántida y un antiguo evento de colisión que habría afectado a civilizaciones antiguas. En 1882 escribió ''Atlantis, the Antediluvian World'' en apoyo del relato de Platón. | |||
*La Edad del '''Eoceno''' en el siglo XIX era diferente de lo que los científicos proponen hoy en día. Ver nota en la página 5. | |||
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nentes explorados y sondeados por ellos, en cuyas entrañas han encontrado la "Edad del Eoceno" y la han obligado a entregarles sus secretos, puede haber, escondidos en lo profundo de los insondables, o más bien no sondeados fondos oceánicos, otros continentes mucho más antiguos cuyos estratos nunca han sido explorados geológicamente; y que algún día puedan alterar por completo sus teorías actuales, ilustrando así la simplicidad y sublimidad de la verdad en relación con la "generalización" inductiva en oposición a sus conjeturas visionarias. ¿Por qué no admitir —es cierto que ninguno de ellos ha pensado en eso— que nuestros continentes actuales, como "Lemuria" y "Atlántida", ya han estado varias veces sumergidos y han tenido tiempo de reaparecer de nuevo y dar a luz sus nuevos grupos de humanidad y civilización; y que, en el primer gran levantamiento geológico, en el próximo cataclismo —en la serie de cataclismos periódicos que ocurren desde el principio hasta el final de cada [[Ronda]]— nuestros continentes ya autopsiados bajarán y las Lemurias y las Atlántidas volverán a surgir. Piense en los futuros geólogos de las [[Raza-Raíz|sexta y séptima razas]]. Imagínelos cavando en las profundidades de las entrañas de lo que fue Ceilán y Simla, y descubriendo implementos de los Veddah, o del remoto antepasado del civilizado Pahari, cada objeto de las porciones civilizadas de | |||
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'''NOTAS''': | |||
* '''Los Veddahs''' (o Veddas) son un pueblo indígena de Sri Lanka (Ceilán). | |||
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II (1) La etapa final de un ciclo muy importante. Cada Ronda, cada anillo, así como cada raza, tiene sus ciclos grandes y más pequeños, en cada planeta por el que pasa la humanidad. Nuestra Humanidad de la 4ª Ronda tiene su único gran ciclo, al igual que sus razas y subrazas. La "curiosa celeridad " se debe al doble efecto de la primera —el comienzo de su curso descendente;— y de la segunda (el pequeño ciclo de la "subraza") que avanza hacia su ápice. Recuerde, usted pertenece a la 5ª Raza, sin embargo usted no es más que una subraza occidental. A pesar de sus esfuerzos, lo que usted llama civilización se limita solo a esta última y sus vástagos en América. Al irradiar en todas direcciones, su luz engañosa puede parecer que arroja sus rayos a una distancia mayor de lo que lo hace en realidad. — No hay "celeridad" en China, y la imagen que ustedes se hacen de Japón no es más que una caricatura. Un estudiante de ocultismo no debe hablar de la "condición de estancamiento de la gente de la 4ª Ronda" ya que la historia no sabe casi nada de esa condición "hasta el
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comienzo del progreso moderno" de otras naciones excepto la occidental. ¿Qué sabe usted de América, por ejemplo, antes de la invasión de ese país por los españoles? Menos de dos siglos antes de la llegada de Cortés había una "celeridad" tan grande hacia el progreso entre las subrazas de Perú y México como la hay ahora en Europa y los Estados Unidos. La subraza de ellos fue aniquilada casi por completo por causas generadas por sí misma; también lo será la suya al final de su ciclo. Podemos hablar solo de las "condiciones de estancamiento" en las que, siguiendo la ley de desarrollo, crecimiento, madurez y decadencia cae cada raza y subraza durante sus períodos de transición. Es esa última condición con la que la Historia Universal está familiarizada, mientras continúa ignorando de manera espléndida la condición en la que estaba incluso la India, hace unos diez siglos. Las subrazas ahora avanzan hacia el ápice de sus respectivos ciclos, y esa Historia no se remonta más allá de los períodos de decadencia de algunas otras subrazas que pertenecen en su mayoría a la cuarta Raza precedente. ¿Y cuál es el área y el período de tiempo que abarca su ojo Universal? — A lo
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sumo: unas cuantas insignificantes docenas de siglos. ¡Un horizonte poderoso, de hecho! Más allá: todo es oscuridad para esta, nada más que hipótesis... (2) Sin duda las hubo. Los registros egipcios y arios, y especialmente nuestras tablas zodiacales, nos proporcionan todas las pruebas de ello además de nuestro conocimiento interno. La civilización es una herencia, un patrimonio que pasa de una raza a otra por los senderos ascendentes y descendentes de los [Ley de Periodicidad |ciclos]]. Durante la minoría de edad de una subraza, es preservada para ella por su predecesora, la cual desaparece, en general se extingue, cuando la primera "alcanza la mayoría de edad". Al principio, la mayoría de ellas despilfarran y administran mal su propiedad, o la dejan intacta en las arcas ancestrales. Rechazan despectivamente los consejos de sus mayores y prefieren, como niños, jugar en las calles a estudiar y aprovechar al máximo la riqueza intacta almacenada para ellas en los registros del pasado. Así durante el período de transición —la Edad Media— Europa rechazó el testimonio de la Antigüedad, llamando a sabios como Heródoto y otros griegos eruditos, el Padre de las Mentiras, hasta que se dio cuenta y cambió el apelativo por el de "Padre de la Historia". En lugar de descuidarla, ustedes ahora acumulan y aumentan su riqueza. Como todas las demás razas ustedes
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tuvieron altibajos, períodos de honor y deshonor, una oscura medianoche y ahora se están acercando al brillante mediodía. La más joven de la familia de la quinta raza ustedes fueron durante mucho tiempo la no amada y la descuidada, la Cendrillon de la casa. Y ahora, cuando tantas de sus hermanas han muerto; y otras aún están muriendo, mientras que las pocas de las viejas sobrevivientes, ahora en su segunda infancia, esperan que su Mesías —la sexta raza— resucite a una nueva vida y comience de nuevo al llegar con más fuerza a lo largo del camino de un nuevo ciclo, ahora que la Cendrillon occidental se ha convertido repentinamente en una orgullosa y opulenta princesa, la belleza que todos vemos y admiramos, ¿cómo actúa? Menos bondadosa que la Princesa del cuento, en lugar de ofrecerle a su hermana mayor y menos favorecida, la más vieja ahora, de hecho ya que tiene casi "un millón de años" y la única que nunca la ha tratado mal, aunque puede haberla ignorado, en lugar de ofrecerle, digo, el "Beso de paz", le aplica la lex talionis con una venganza que no realza su belleza natural. Esto, mi buen amigo y hermano, no es una alegoría exagerada, sino: historia. (3) Sí; la quinta raza —la nuestra— comenzó en Asia hace un millón de años. ¿Qué fue de esta durante los 998 000 años
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previos a los últimos 2 000? Una pregunta pertinente; ofrecida además con un espíritu bastante cristiano que se niega a creer que algún bien podría haber salido de algún lugar antes de y salvo de Nazaret. ¿Qué fue de esta? Bueno, se estaba desempeñando bastante bien de la misma manera que ahora, ¡anhelando el perdón del Sr. Grant Allen, quien colocaba a nuestro antepasado primitivo el hombre "erizo", ¡en la primera parte de la Edad del Eoceno! En verdad, los escritores científicos cabalgan sobre sus hipótesis con total intrepidez, por lo que veo. Realmente será una lástima ver un día a su fogoso corcel pateando y rompiéndoles la cabeza; algo que inevitablemente les espera. En la Edad del Eoceno, incluso "muy al comienzo", el gran ciclo de los hombres de la cuarta Raza, los atlantes, ya había alcanzado su punto más alto, y el gran continente, el padre de casi todos los continentes actuales, mostró los primeros síntomas de hundimiento, un proceso que duró hasta hace 11 446 años, cuando su última isla, que, traduciendo su nombre vernáculo, podemos llamar con propiedad Poseidonis, cayó estrepitosamente. A propósito, quien sea que escribió la Crítica
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de la Atlántida de Donnelly tiene razón: Lemuria no puede confundirse más con el Continente Atlántico que Europa con América. Ambas se hundieron y se ahogaron con sus grandes civilizaciones y "dioses", sin embargo, entre las dos catástrofes, transcurrió un breve período de unos 700 000 años; "Lemuria" floreció y terminó su carrera justo en ese insignificante lapso de tiempo antes de la primera parte de la Edad Eocena, ya que su raza fue la tercera. ¡Observe, los restos de esta gran nación de antaño en algunas de las cabezas achatadas de los aborígenes de Australia! No menos correcta es la crítica al rechazar el amable intento del autor de poblar la India y Egipto con los desechos de la Atlántida. Sin duda los geólogos son muy eruditos; pero ¿por qué no tener en cuenta que, bajo los cont-
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nentes explorados y sondeados por ellos, en cuyas entrañas han encontrado la "Edad del Eoceno" y la han obligado a entregarles sus secretos, puede haber, escondidos en lo profundo de los insondables, o más bien no sondeados fondos oceánicos, otros continentes mucho más antiguos cuyos estratos nunca han sido explorados geológicamente; y que algún día puedan alterar por completo sus teorías actuales, ilustrando así la simplicidad y sublimidad de la verdad en relación con la "generalización" inductiva en oposición a sus conjeturas visionarias. ¿Por qué no admitir —es cierto que ninguno de ellos ha pensado en eso— que nuestros continentes actuales, como "Lemuria" y "Atlántida", ya han estado varias veces sumergidos y han tenido tiempo de reaparecer de nuevo y dar a luz sus nuevos grupos de humanidad y civilización; y que, en el primer gran levantamiento geológico, en el próximo cataclismo —en la serie de cataclismos periódicos que ocurren desde el principio hasta el final de cada Ronda— nuestros continentes ya autopsiados bajarán y las Lemurias y las Atlántidas volverán a surgir. Piense en los futuros geólogos de las sexta y séptima razas. Imagínelos cavando en las profundidades de las entrañas de lo que fue Ceilán y Simla, y descubriendo implementos de los Veddah, o del remoto antepasado del civilizado Pahari, cada objeto de las porciones civilizadas de
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