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Antes de que me dejara, llegaron dos hombres más a caballo, supongo que sus acompañantes, probablemente chelas, pues vestían como él, con el pelo largo cayéndoles por la espalda. Siguieron al Mahatma a un trote suave mientras se marchaba.<ref>[http://www.blavatskyarchives.com/mastersencounterswith.htm# A Casebook of Encounters with the Theosophical Mahatmas] Caso 28, compilado y editado por Daniel H. Caldwell</ref></blockquote>
Antes de que me dejara, llegaron dos hombres más a caballo, supongo que sus acompañantes, probablemente chelas, pues vestían como él, con el pelo largo cayéndoles por la espalda. Siguieron al Mahatma a un trote suave mientras se marchaba.<ref>[http://www.blavatskyarchives.com/mastersencounterswith.htm# A Casebook of Encounters with the Theosophical Mahatmas] Caso 28, compilado y editado por Daniel H. Caldwell</ref></blockquote>


== RecibiendoCartas de los Mahatmas ==
== Cartas de los Mahatmas ==


Ramaswamier recibió al menos nueve cartas de los Mahatmas [[Morya]] y [[Koot Hoomi]]. Fueron publicadas en 1894 por el hijo de Ramaswamier en un libro titulado «Isis aún más revelada». [[Curuppumullage Jinarājadāsa]] utilizó ese texto para publicarlas en Cartas de los Maestros de la Sabiduría, Segunda Serie. Los originales de estas cartas ya no están disponibles, excepto la carta 54.
Ramaswamier recibió al menos nueve cartas de los Mahatmas [[Morya]] y [[Koot Hoomi]]. Fueron publicadas en 1894 por el hijo de Ramaswamier en un libro titulado «Isis aún más revelada». [[Curuppumullage Jinarājadāsa]] utilizó ese texto para publicarlas en Cartas de los Maestros de la Sabiduría, Segunda Serie. Los originales de estas cartas ya no están disponibles, excepto la carta 54.

Revisión actual - 12:53 25 nov 2025

S. Ramaswamier

S. Ramaswamier (también conocido como S. Ramaswami Iyer) de Tinnevelly fue un miembro devoto de la Sociedad Teosófica y chela del Maestro M.. Ramaswami era su nombre común, mientras que Iyer era la terminación de casta brahmánica. En su "ceremonia del cordón" se le dio un nombre secreto: Rama Bhadra. Su firma en la carta de "Protesta" de 1882 evidencia que obtuvo una licenciatura.[1] Ramaswamier trabajó para el Gobierno como Registrador Distrital de Garantías.

Según Guía del Lector de las Cartas de los Mahatmas a A. P. Sinnett:

Ramaswamier, S. (Ramabadra), un destacado chela del sur de la India, se unió a la TS en 1881 y se convirtió en chela de M. Falleció en 1893. Es más conocido en la literatura de la ST por su relato de su viaje a Sikkim del 5 al 7 de octubre de 1882 para visitar personalmente a M y a KH, una ocasión muy especial para un chela con una formación tan corta. Le escribió a DKM sobre el viaje (D, pág. 289). ML, pág. 437; BTT, pág. 405; OW, 221; HPB VI: 21.[2]

Encuentro con el Mahatma M.

El 28 de diciembre de 1881,[3] recibió su primera carta de su Maestro, y el 6 de octubre de 1882 lo conoció en cuerpo físico.

A finales de septiembre de 1882, Ramaswamier se encontraba en Darjeeling, India, con Mme. Blavatsky. Esto no estaba lejos de las fronteras de Sikkim, más allá de las cuales se extendía el Tíbet. A principios de octubre, «decidió, pasara lo que pasara, cruzar la frontera, que está a unas doce millas de aquí, y encontrar a los Mahatmas, o... ¡MORIR!». Tras caminar un día y descansar toda la noche, reanudó su viaje la mañana del 6 de octubre:

Eran, creo, entre las ocho y las nueve de la mañana, y yo seguía el camino hacia la ciudad de Sikkim, desde donde, según me aseguraron las personas que encontré en el camino, podría cruzar al Tíbet fácilmente con mi atuendo de peregrino, cuando de repente vi a un jinete solitario galopando hacia mí desde la dirección opuesta. Por su alta estatura y la maestría con la que manejaba al animal, pensé que era algún oficial militar del Raja de Sikkim. Pensé: «Me han detectado». Pero al acercarse, detuvo el corcel. Lo miré y lo reconocí al instante. Estaba en presencia de mi venerado Gurú. En ese mismo instante me postré en el suelo a sus pies. Me levanté a su orden y, mirándolo a la cara con calma, me olvidé por completo de mí mismo. No sabía qué decir: la alegría y la reverencia me ahogaban. Por fin estaba cara a cara con «el Mahatma del Himavat», y no era un mito. No era un sueño nocturno; eran entre las nueve y las diez de la mañana. El sol brillaba y contemplaba la escena en silencio desde arriba.

Me habló con un tono amable y gentil. No fue hasta unos momentos después que me sentí impulsado a pronunciar algunas palabras, animado por su tono y su forma de hablar suaves. Nunca había visto un rostro tan apuesto, una estatura tan alta y majestuosa. Lucía una corta barba negra y una larga cabellera negra que le llegaba hasta el pecho. Vestía un manto amarillo forrado de piel y, en la cabeza, una gorra tibetana de fieltro amarilla.

Cuando los primeros momentos de éxtasis y sorpresa pasaron y comprendí con serenidad la situación, tuve una larga conversación con él. Me dijo que no siguiera adelante, pues me arrepentiría. Me dijo que debía esperar pacientemente si quería ser un chela aceptado.

Descubrí que el Mahatma hablaba muy poco inglés —o al menos eso me pareció— y me habló en mi lengua materna, el tamil. Le pregunté al bendito Mahatma si podía compartir con otros lo que veía y oía. Respondió afirmativamente. Se alegró de decir, cuando ofrecí mis namaskarams (postraciones) de despedida, que se había acercado al Territorio Británico para ver a HPB.

Antes de que me dejara, llegaron dos hombres más a caballo, supongo que sus acompañantes, probablemente chelas, pues vestían como él, con el pelo largo cayéndoles por la espalda. Siguieron al Mahatma a un trote suave mientras se marchaba.[4]

Cartas de los Mahatmas

Ramaswamier recibió al menos nueve cartas de los Mahatmas Morya y Koot Hoomi. Fueron publicadas en 1894 por el hijo de Ramaswamier en un libro titulado «Isis aún más revelada». Curuppumullage Jinarājadāsa utilizó ese texto para publicarlas en Cartas de los Maestros de la Sabiduría, Segunda Serie. Los originales de estas cartas ya no están disponibles, excepto la carta 54.

Carta 48 – M. lo recibió como un chela aceptado.

Carta 49 – K. H. y M. le ordenaron no ir al Tíbet hasta que se hubiera preparado durante dos o tres años.

Carta 50 – M. le ordenó adoptar la vestimenta y los modales de un asceta vedantista y convencer al mundo de la existencia de la Hermandad de Adeptos. También se le pidió que transmitiera un mensaje al Coronel Olcott.

Carta 51 – M. le dio instrucciones sobre la naturaleza del discipulado y lo remitió al Coronel Olcott para que le diera más instrucciones.

Carta 52 - M. le brindó tranquilidad.

Carta 53 - M. le indicó que llevara una carta adjunta a T. Subba Row.

Carta 54 - M. le ofreció palabras de orientación.

Carta 55 - M. lo animó a intentarlo.

Carta 56 – M. añadió una nota de aliento a una carta escrita por Damodar K. Mavalankar.

Carta entregada fenomenalmente

El 24 de noviembre de 1883, experimentó un fenómeno en Adyar, en presencia de Mme. Blavatsky y un pequeño grupo de nativos (varios de ellos chelas) compuesto por Ramaswamier, Ananda, Mohini, Babaji, Balai Chand Mullick y V. Coopooswamy Iyer. Este último escribió:

Aproximadamente media hora después de iniciada la conversación, mientras S. R. hablaba de ciertos asuntos importantes que le concernían a él y a los demás, los cuatro caballeros sentados frente a él observaron un leve roce del hule, colgado en el fondo del compartimento central del estante de la pared. Inmediatamente después, emergió una mano grande, más morena que blanca, vestida con una manga blanca ajustada, que sostenía un sobre entre el pulgar y el índice. La mano se colocó justo frente a mi cara y sobre la nuca de S. R., a una distancia de unos dos metros de la pared, y de un tirón dejó caer la carta, que cayó cerca de mí. Todos, excepto S. R., vieron cómo la mano fantasma soltaba la carta. Fue visible durante unos segundos y luego se desvaneció ante nuestros ojos. Recogí el sobre, que evidentemente estaba hecho de papel chino y tenía inscritos unos caracteres que, según me dijeron, eran tibetanos. Había visto algo similar antes con S. R. Al encontrar que el sobre estaba dirigido en inglés a "Ramaswamy Iyer", se lo entregué. Lo abrió y extrajo una carta. Sobre su contenido, solo puedo decir que se refería directamente a lo que S. R. nos hablaba con tanta calidez, y que su Gurú la había destinado a frenar su vehemencia al respecto. En cuanto a la letra de la carta, me la mostraron, y la reconocí enseguida como la misma que había visto en otras cartas que S. R. me había mostrado mucho antes, como recibidas de su Gurú (también maestro de Mad. B.). No hace falta añadir que, inmediatamente después de presenciar el fenómeno mencionado, examiné la pared del estante, el tablón, las tablas y todo el interior y el exterior con la ayuda de una luz, y quedé completamente convencido de que no había nada en ellos que sugiriera la posibilidad de la existencia de algún alambre, resorte o cualquier otro mecanismo mediante el cual se pudiera haber producido el fenómeno.[5]

Recursos adicionales

Notas

  1. S. Ramaswamier et al, "A Protest" The Theosophist 3 no. 36 (septiembre de 1882): 326.
  2. George E. Linton y Virginia Hanson, eds., «Guía del Lector para las Cartas de los Mahatma a A. P. Sinnett» (Adyar, Chennai, India: Theosophical Publishing House, 1972), 242.
  3. C. Jinarajadasa, «Cartas de los Maestros de sabiduría». 1925. Pág. 86. La fecha de septiembre que aparece en la página 106 es incorrecta.
  4. A Casebook of Encounters with the Theosophical Mahatmas Caso 28, compilado y editado por Daniel H. Caldwell
  5. Véase "Fenomenal" de V. Coopooswamy Iyer en http://www.blavatskyarchives.com/iyerphenomenal.htm