Diferencia entre revisiones de «Carta de los Mahatmas No. 93b»
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cada nueva [[Raza-Raíz|raza]], se nos permite darles a estas tanto de nuestro conocimiento como los hombres de esa raza lo merezcan. La última séptima Raza tendrá su [[Gautama Buda|Buda]] como cada uno de sus predecesores; pero, sus adeptos serán mucho más elevados que cualquiera de la raza actual, porque entre ellos se encontrará el futuro Planetario, el [[Dhyan-Chohan|Dhyan Chohan]] cuyo deber será instruir o "refrescar la memoria" de la primera raza de los hombres de la quinta Ronda después de la futura [[obscuración]] de este planeta. | cada nueva [[Raza-Raíz|raza]], se nos permite darles a estas tanto de nuestro conocimiento como los hombres de esa raza lo merezcan. La última séptima Raza tendrá su [[Gautama Buda|Buda]] como cada uno de sus predecesores; pero, sus adeptos serán mucho más elevados que cualquiera de la raza actual, porque entre ellos se encontrará el futuro Planetario, el [[Dhyan-Chohan|Dhyan Chohan]] cuyo deber será instruir o "refrescar la memoria" de la primera raza de los hombres de la quinta Ronda después de la futura [[obscuración]] de este planeta. | ||
En Passant, para mostrarle que no solo no fueron las "razas" inventadas por nosotros, sino que son un dogma cardinal con los [[Budismo|budistas]] lamaístas y con todos los que estudian nuestra doctrina [[Esoterismo|esotérica]], le envío una explicación en una o dos páginas del "Budismo", de Rhys Davids de lo contrario incomprensibles, sin sentido y absurdas. Está escrita con el permiso especial del [[ | En Passant, para mostrarle que no solo no fueron las "razas" inventadas por nosotros, sino que son un dogma cardinal con los [[Budismo|budistas]] lamaístas y con todos los que estudian nuestra doctrina [[Esoterismo|esotérica]], le envío una explicación en una o dos páginas del "Budismo", de Rhys Davids de lo contrario incomprensibles, sin sentido y absurdas. Está escrita con el permiso especial del [[Mahachohan|Chohan]] (mi Maestro) y para beneficio de usted. Ningún orientalista ha sospechado nunca | ||
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II (1) La etapa final de un ciclo muy importante. Cada Ronda, cada anillo, así como cada raza, tiene sus ciclos grandes y más pequeños, en cada planeta por el que pasa la humanidad. Nuestra Humanidad de la 4ª Ronda tiene su único gran ciclo, al igual que sus razas y subrazas. La "curiosa celeridad " se debe al doble efecto de la primera —el comienzo de su curso descendente;— y de la segunda (el pequeño ciclo de la "subraza") que avanza hacia su ápice. Recuerde, usted pertenece a la 5ª Raza, sin embargo usted no es más que una subraza occidental. A pesar de sus esfuerzos, lo que usted llama civilización se limita solo a esta última y sus vástagos en América. Al irradiar en todas direcciones, su luz engañosa puede parecer que arroja sus rayos a una distancia mayor de lo que lo hace en realidad. — No hay "celeridad" en China, y la imagen que ustedes se hacen de Japón no es más que una caricatura. Un estudiante de ocultismo no debe hablar de la "condición de estancamiento de la gente de la 4ª Ronda" ya que la historia no sabe casi nada de esa condición "hasta el
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comienzo del progreso moderno" de otras naciones excepto la occidental. ¿Qué sabe usted de América, por ejemplo, antes de la invasión de ese país por los españoles? Menos de dos siglos antes de la llegada de Cortés había una "celeridad" tan grande hacia el progreso entre las subrazas de Perú y México como la hay ahora en Europa y los Estados Unidos. La subraza de ellos fue aniquilada casi por completo por causas generadas por sí misma; también lo será la suya al final de su ciclo. Podemos hablar solo de las "condiciones de estancamiento" en las que, siguiendo la ley de desarrollo, crecimiento, madurez y decadencia cae cada raza y subraza durante sus períodos de transición. Es esa última condición con la que la Historia Universal está familiarizada, mientras continúa ignorando de manera espléndida la condición en la que estaba incluso la India, hace unos diez siglos. Las subrazas ahora avanzan hacia el ápice de sus respectivos ciclos, y esa Historia no se remonta más allá de los períodos de decadencia de algunas otras subrazas que pertenecen en su mayoría a la cuarta Raza precedente. ¿Y cuál es el área y el período de tiempo que abarca su ojo Universal? — A lo
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sumo: unas cuantas insignificantes docenas de siglos. ¡Un horizonte poderoso, de hecho! Más allá: todo es oscuridad para esta, nada más que hipótesis... (2) Sin duda las hubo. Los registros egipcios y arios, y especialmente nuestras tablas zodiacales, nos proporcionan todas las pruebas de ello además de nuestro conocimiento interno. La civilización es una herencia, un patrimonio que pasa de una raza a otra por los senderos ascendentes y descendentes de los [Ley de Periodicidad |ciclos]]. Durante la minoría de edad de una subraza, es preservada para ella por su predecesora, la cual desaparece, en general se extingue, cuando la primera "alcanza la mayoría de edad". Al principio, la mayoría de ellas despilfarran y administran mal su propiedad, o la dejan intacta en las arcas ancestrales. Rechazan despectivamente los consejos de sus mayores y prefieren, como niños, jugar en las calles a estudiar y aprovechar al máximo la riqueza intacta almacenada para ellas en los registros del pasado. Así durante el período de transición —la Edad Media— Europa rechazó el testimonio de la Antigüedad, llamando a sabios como Heródoto y otros griegos eruditos, el Padre de las Mentiras, hasta que se dio cuenta y cambió el apelativo por el de "Padre de la Historia". En lugar de descuidarla, ustedes ahora acumulan y aumentan su riqueza. Como todas las demás razas ustedes
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tuvieron altibajos, períodos de honor y deshonor, una oscura medianoche y ahora se están acercando al brillante mediodía. La más joven de la familia de la quinta raza ustedes fueron durante mucho tiempo la no amada y la descuidada, la Cendrillon de la casa. Y ahora, cuando tantas de sus hermanas han muerto; y otras aún están muriendo, mientras que las pocas de las viejas sobrevivientes, ahora en su segunda infancia, esperan que su Mesías —la sexta raza— resucite a una nueva vida y comience de nuevo al llegar con más fuerza a lo largo del camino de un nuevo ciclo, ahora que la Cendrillon occidental se ha convertido repentinamente en una orgullosa y opulenta princesa, la belleza que todos vemos y admiramos, ¿cómo actúa? Menos bondadosa que la Princesa del cuento, en lugar de ofrecerle a su hermana mayor y menos favorecida, la más vieja ahora, de hecho ya que tiene casi "un millón de años" y la única que nunca la ha tratado mal, aunque puede haberla ignorado, en lugar de ofrecerle, digo, el "Beso de paz", le aplica la lex talionis con una venganza que no realza su belleza natural. Esto, mi buen amigo y hermano, no es una alegoría exagerada, sino: historia. (3) Sí; la quinta raza —la nuestra— comenzó en Asia hace un millón de años. ¿Qué fue de esta durante los 998 000 años
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previos a los últimos 2 000? Una pregunta pertinente; ofrecida además con un espíritu bastante cristiano que se niega a creer que algún bien podría haber salido de algún lugar antes de y salvo de Nazaret. ¿Qué fue de esta? Bueno, se estaba desempeñando bastante bien de la misma manera que ahora, ¡anhelando el perdón del Sr. Grant Allen, quien colocaba a nuestro antepasado primitivo el hombre "erizo", ¡en la primera parte de la Edad del Eoceno! En verdad, los escritores científicos cabalgan sobre sus hipótesis con total intrepidez, por lo que veo. Realmente será una lástima ver un día a su fogoso corcel pateando y rompiéndoles la cabeza; algo que inevitablemente les espera. En la Edad del Eoceno, incluso "muy al comienzo", el gran ciclo de los hombres de la cuarta Raza, los atlantes, ya había alcanzado su punto más alto, y el gran continente, el padre de casi todos los continentes actuales, mostró los primeros síntomas de hundimiento, un proceso que duró hasta hace 11 446 años, cuando su última isla, que, traduciendo su nombre vernáculo, podemos llamar con propiedad Poseidonis, cayó estrepitosamente. A propósito, quien sea que escribió la Crítica
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de la Atlántida de Donnelly tiene razón: Lemuria no puede confundirse más con el Continente Atlántico que Europa con América. Ambas se hundieron y se ahogaron con sus grandes civilizaciones y "dioses", sin embargo, entre las dos catástrofes, transcurrió un breve período de unos 700 000 años; "Lemuria" floreció y terminó su carrera justo en ese insignificante lapso de tiempo antes de la primera parte de la Edad Eocena, ya que su raza fue la tercera. ¡Observe, los restos de esta gran nación de antaño en algunas de las cabezas achatadas de los aborígenes de Australia! No menos correcta es la crítica al rechazar el amable intento del autor de poblar la India y Egipto con los desechos de la Atlántida. Sin duda los geólogos son muy eruditos; pero ¿por qué no tener en cuenta que, bajo los cont-
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nentes explorados y sondeados por ellos, en cuyas entrañas han encontrado la "Edad del Eoceno" y la han obligado a entregarles sus secretos, puede haber, escondidos en lo profundo de los insondables, o más bien no sondeados fondos oceánicos, otros continentes mucho más antiguos cuyos estratos nunca han sido explorados geológicamente; y que algún día puedan alterar por completo sus teorías actuales, ilustrando así la simplicidad y sublimidad de la verdad en relación con la "generalización" inductiva en oposición a sus conjeturas visionarias. ¿Por qué no admitir —es cierto que ninguno de ellos ha pensado en eso— que nuestros continentes actuales, como "Lemuria" y "Atlántida", ya han estado varias veces sumergidos y han tenido tiempo de reaparecer de nuevo y dar a luz sus nuevos grupos de humanidad y civilización; y que, en el primer gran levantamiento geológico, en el próximo cataclismo —en la serie de cataclismos periódicos que ocurren desde el principio hasta el final de cada Ronda— nuestros continentes ya autopsiados bajarán y las Lemurias y las Atlántidas volverán a surgir. Piense en los futuros geólogos de las sexta y séptima razas. Imagínelos cavando en las profundidades de las entrañas de lo que fue Ceilán y Simla, y descubriendo implementos de los Veddah, o del remoto antepasado del civilizado Pahari, cada objeto de las porciones civilizadas de
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la humanidad que habitaba esas regiones habiendo sido pulverizado por las grandes masas de glaciares al desplazarse —durante el siguiente período glacial— imagínenlo descubriendo solo implementos tan rudimentarios como los que ahora se encuentran entre esas tribus salvajes; e inmediatamente declarando que durante ese período el hombre primitivo trepaba y dormía en los árboles, y succionaba la médula de los huesos de los animales después de romperlos —como lo hacen a menudo los europeos civilizados no menos que los Veddahs— por lo tanto, llegando a la conclusión de que en el año 1882 d.C., la humanidad estaba compuesta de "animales parecidos al hombre", de cara negra y bigotes, "con prominente prognatismo y grandes dientes caninos puntiagudos." Es cierto, un Grant Allen de la sexta raza, puede no estar tan lejos de los hechos y la verdad en su conjetura de que durante el "período Simla", estos dientes se usaron en los combates de los "machos" que iban tras las esposas solas, pero entonces las metáforas tienen muy poco que ver con la antropología y la geología. Así es la Ciencia. Volviendo a sus preguntas. Por supuesto la cuarta raza tuvo sus
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períodos de muy elevada civilización. La civilización griega y romana e incluso la egipcia no son nada en comparación con las civilizaciones que comenzaron con la tercera raza. Los de la segunda no eran salvajes pero no se les podría llamar civilizados. Y ahora, al leer una de mis primeras cartas sobre las razas (una pregunta que abordó por primera vez M.), le ruego, no lo acuse a él ni a mí de alguna nueva contradicción. Reléala y vea, que deja de lado la cuestión de las civilizaciones por completo y menciona solo los restos degenerados de la cuarta y tercera razas, y le da a usted como corroboración las últimas conclusiones de la propia Ciencia. No considere una incompletitud inevitable como inconsistencia. Ahora usted me hace una pregunta directa y la respondo. Los griegos y los romanos fueron pequeñas subrazas, y los egipcios fueron parte integral de nuestra propia estirpe "caucásica". Mire a estos últimos y a la India. Habiendo alcanzado una muy alta civilización y lo que es más: el conocimiento, ambas decayeron. Egipto como una subraza distinta desapareció por completo (sus coptos son un remanente híbrido).
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India, como uno de las primeros y más poderosos vástagos de la Raza madre, y compuesta por una serie de subrazas, perdura hasta estos tiempos y lucha por volver a ocupar su lugar en la historia algún día. La historia ha captado solamente unos cuantos vislumbres imprecisos y aislados del Egipto de hace unos 12 000 años atrás cuando, al haber llegado ya al apogeo de su ciclo miles de años antes, este país había comenzado a decaer. ¿Qué sabe, o puede saber, de la India de hace 5 000 años, o de los caldeos, a quienes confunde de la manera más encantadora con los asirios, haciéndolos un día "acadios", otro turanios y qué sé yo qué más? Decimos entonces, que la Historia está totalmente perdida. Mediante la Revista Científica se nos niega —palabras repetidas y citadas por M.A. (Oxon) con un rapto digno de un gran médium— cualquier pretensión de "conocimiento superior". Dice el crítico: "Supongamos que los Hermanos dijeran 'apunte su telescopio a tal o cual lugar en los cielos, y encontrará un planeta aún desconocido para usted; o 'cave en la tierra... etc., y
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encontrará un mineral ', etc." Muy bien, de hecho, y supongamos que eso se hiciera, ¿cuál sería el resultado? Pues bien una acusación de plagio, ya que todo lo de esa clase, cada "planeta y mineral" que existe en el espacio o dentro de la tierra, son conocidos y están registrados en nuestros libros hace miles de años; más aún; sus propios científicos tímidamente presentaron muchas hipótesis verdaderas que fueron constantemente rechazadas por la mayoría con cuyas ideas preconcebidas interferían. La intención de usted es loable, pero nada de lo que yo pueda darle como respuesta se aceptará viniendo de nosotros. Siempre que se descubra que "en verdad es así", el descubrimiento se atribuirá a quien corroboró la evidencia, como en el caso de Copérnico y Galileo, habiéndose valido este último de los manuscritos pitagóricos. Pero volviendo a las "civilizaciones". ¿Sabe usted que los caldeos estaban
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en la cúspide de su fama Oculta antes de lo que ustedes llaman la "Edad de Bronce"? [¿]Que los "Hijos de Ad" o los Hijos de la Niebla de Fuego precedieron por cientos de siglos a la Edad de Hierro, que ya era una edad antigua, cuando lo que ahora ustedes llaman el Período Histórico —probablemente porque lo que se sabe de este generalmente no es historia sino ficción— apenas había comenzado[?] Sostenemos —pero entonces, ¿qué garantía le puede dar al mundo de que tenemos razón? — que "han surgido y desaparecido civilizaciones más grandes que las nuestras." No alcanza con decir, como lo hacen algunos de los escritores modernos, que una civilización extinta existió antes de que se fundaran Roma y Atenas. Afirmamos que una serie de civilizaciones existieron antes, así como después del Período Glacial, que existieron en distintos puntos, del globo, alcanzaron el ápice de la gloria y, murieron. Se había perdido
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cada rastro y recuerdo de las civilizaciones asiria y fenicia hasta que comenzaron a hacerse descubrimientos hace unos años. Y ahora abren una nueva página, aunque no de las más antiguas en la historia de la humanidad. Sin embargo, ¿cuánto se remontan esas civilizaciones en comparación con las más antiguas? e incluso a ellas, la historia es tímida a la hora de aceptarlas. La arqueogeología ha demostrado suficientemente que la memoria del hombre se remonta mucho más allá de lo que la historia ha estado dispuesta a aceptar, y los registros sagrados de las naciones antaño poderosas conservados por sus herederos son aún más dignos de confianza. Hablamos de civilizaciones del período anteglacial; y (no solo en las mentes de los vulgares y profanos, sino incluso en la opinión del geólogo altamente erudito) la afirmación suena absurda. [¿]Cómo contestaría usted a nuestra
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afirmación de que los chinos –ahora hablo del interior, el verdadero chino, no de la mezcla híbrida entre la cuarta y la quinta Razas que ahora ocupan el trono– los aborígenes, que pertenecen en su nacionalidad no aliada por completo a la última y más elevada rama de la cuarta Raza, alcanzaron su civilización más elevada cuando la quinta apenas había aparecido en Asia, y que su primer vástago aún era cosa del futuro[?] ¿Cuándo fue? Haga la cuenta. No pensará que nosotros, que tenemos tan tremendas probabilidades en contra de la aceptación de nuestra doctrina seguiríamos inventando deliberadamente Razas y subrazas (según la opinión del Sr. Hume) si no fueran un hecho innegable. El grupo de islas frente a la costa siberiana descubierto por Nordeneskjol del "Vega" apareció sembrado de fósiles de caballos, ovejas, bueyes, etc., entre gigantescos huesos de elefantes, mamuts, rinocerontes y otros monstruos pertenecientes a períodos en los que el hombre, dice la
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ciencia, aún no había hecho su aparición en la tierra. ¿Cómo es que se encontraron caballos y ovejas en compañía de los enormes "antediluvianos"? El caballo, nos enseñan en la escuela, es una invención moderna de la naturaleza, y ningún hombre vio a su antepasado pedáctilo. El grupo de las islas siberianas podría desmentir la conveniente teoría. Muy pronto se demostrará que la región ahora encerrada en las cadenas del invierno eterno deshabitada por el hombre, el más frágil de los animales, no solo tuvo un clima tropical, algo que la ciencia sabe y no discute, sino que también fue el asiento de una de las civilizaciones más antiguas de esa cuarta raza, cuyas reliquias más elevadas ahora encontramos en el chino degradado, y los más bajos de estos están irremediablemente (para el científico profano) entremezclados con los restos de la tercera. Le dije anteriormente que las personas más elevadas ahora en la tierra (espiritualmente) pertenecen a la primera subraza de la quinta Raza raíz; y esos son los asiáticos arios; la raza más elevada (intelectualidad física) es la última subraza de la quinta: ustedes mismos los conquistadores blancos. La mayor parte de la humanidad pertenece a la
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7ª subraza de la cuarta raza raíz, — los chinos antes mencionados y sus vástagos y ramificaciones (malayos, mongoles, tibetanos, javaneses, etc., etc., etc.) y restos de otras subrazas de la cuarta— y la séptima subraza de la tercera raza. Todas estas, apariencias caídas y degradadas de la humanidad son descendientes directos y lineales de naciones altamente civilizadas cuyos nombres ni memoria han sobrevivido, excepto en libros como Popalvul y algunos otros desconocidos para la Ciencia. (4) A la época del Mioceno. Todo llega a su tiempo y lugar señalado en la evolución de las Rondas, de lo contrario sería imposible para el mejor vidente calcular la hora y el año exactos en que tienen que ocurrir los cataclismos grandes y pequeños. Todo lo que un adepto podría hacer sería predecir un tiempo aproximado; mientras que ahora los eventos que producen grandes cambios geológicos pueden predecirse con una certeza tan matemática como los eclipses y
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otras revoluciones en el espacio. El hundimiento de la Atlántida (el grupo de continentes e islas) comenzó durante el período Mioceno —así como ahora se observa que algunos de los continentes se están hundiendo gradualmente— y culminó, primero, en la desaparición final del continente más grande un evento coincidente con la elevación de los Alpes; y segundo con el de la última de las bellas islas mencionadas por Platón. Los sacerdotes egipcios de Sais le dijeron a su antepasado Solón, que la Atlántida (es decir, la única isla grande que quedaba) había perecido 9 000 años antes de su época. Esta no era una fecha caprichosa, ya que durante milenios habían conservado con sumo cuidado sus registros. Pero entonces, como digo, hablaban solo del "Poseidón" y no revelaban ni siquiera al gran legislador griego su cronología secreta. Como no hay razones geológicas para dudar, sino por el contrario, una gran cantidad de evidencia para aceptar la tradición, la Ciencia
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finalmente ha aceptado la existencia del gran continente y Archipiélago y así ha reivindicado la verdad de una "fábula" más. ¡Ahora enseña, como usted sabe, que la Atlántida, o los restos de ella perduraron hasta los tiempos posterciarios, y su inmersión final tuvo lugar dentro de las edades paleozoicas de la historia americana! Bueno, la verdad y los hechos deberían sentirse agradecidos incluso por favores tan pequeños en ausencia previa de alguno, durante tantos siglos. Las exploraciones en aguas profundas, especialmente las del Challenger han confirmado plenamente los informes de la geología y la paleontología. El gran evento: el triunfo de nuestros "Hijos de la Niebla de Fuego", los habitantes de "Shambullah" (cuando aún era una isla en el Mar de Asia Central) sobre los magos egoístas, si no completamente malvados, de Poseidón, ocurrió hace solo 11 446 [años]. Lea a este respecto la tradición incompleta y parcialmente velada, en Isis, Volumen I, p. 588-94, y algunas cosas quizá le
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queden aún más claras. La corroboración de la tradición y la historia, presentada por Donnelly, me parece en general correcta; pero encontrará todo esto y mucho más en Isis. (5) Por supuesto que sí, y he tocado el tema hace mucho tiempo. En mis notas sobre el manuscrito del Sr. Hume, "Sobre Dios" —que él amablemente agrega a nuestra Filosofía, algo que esta última nunca había contemplado antes— el tema se menciona de manera extensa. ¿Él se ha negado a que usted le eche un vistazo? Para usted, puedo expandir mis explicaciones, pero no antes de que usted haya leído lo que digo sobre el origen del bien y el mal en esos márgenes. Dije lo suficiente para nuestros propósitos actuales. Por extraño que parezca, encontré a un autor europeo, el más grande materialista de su época, el barón d'Holbach, cuyos puntos de vista coinciden por completo con los de nuestra filosofía. Al leer su Essais sur la Nature, casi podía
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imaginar que tenía ante mí nuestro libro de Kiu-ti. Como cuestión de rutina y de temperamento, nuestro Experto Universal intentará aferrarse a esos puntos de vista y hacer pedazos cada argumento. Hasta ahora él solo me amenaza con alterar su Prefacio y no publicar la filosofía bajo su propio nombre. Cuneus cuneum trudit: Le rogué que de ninguna manera publicara sus ensayos. M. piensa que para los propósitos de usted es mejor que yo le dé algunos detalles más sobre la Atlántida, ya que está muy relacionada con el mal si no con su origen. En el próximo Teósofo encontrará una o dos notas adjuntas a la traducción de Hume del Prefacio de Eliphas Levi en relación con el continente perdido. Y ahora, ya que estoy decidido a hacer de las presentes respuestas un volumen, cargue su cruz con fortaleza cristiana y luego, tal vez, después de leer todo, no pida más por algún tiempo. Pero, ¿qué puedo agregar a lo ya dicho? No puedo darle información puramente
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científica ya que nunca podemos estar completamente de acuerdo con las conclusiones occidentales; y que la nuestra será rechazada como "acientífica". Sin embargo tanto la geología como la paleontología son testigos de mucho de lo que tenemos que decir. Por supuesto la Ciencia tiene razón en muchas de sus generalidades, pero sus premisas son incorrectas, o en todo caso, muy defectuosas. Por ejemplo ella tiene razón al decir que mientras la nueva América se estaba formando la antigua Atlántida se hundía y era arrastrada gradualmente por el agua; pero no tiene razón sobre las épocas ni en los cálculos de la duración de ese hundimiento. Este último, es el destino futuro de las Islas Británicas, las primeras en la lista de víctimas que deben ser destruidas por el fuego (volcanes submarinos) y el agua. Francia y otras tierras le seguirán. Cuando vuelvan a reaparecer, la última séptima Subraza de la sexta raza raíz de la humanidad actual estará floreciendo en "Lemuria" y "Atlántida", las cuales habrán reaparecido también (su reaparición después de la desaparición inmediata de las islas y continentes actuales), y muy pocos mares y grandes aguas se encontrarán entonces en nuestro globo, aguas y tierras que aparecerán y desaparecerán y cambiarán periódicamente y cada una a su vez.
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Temblando ante la perspectiva de nuevas acusaciones de "contradicciones" en alguna futura declaración incompleta, prefiero explicar lo que quiero decir con esto. El enfoque de cada nueva "obscuración" siempre está señalado por cataclismos, ya sea de fuego o de agua. Pero, aparte de esto, cada "Anillo" o Raza Raíz tiene que ser cortado en dos, por así decirlo, por uno u otro. Así, habiendo alcanzado el ápice de su desarrollo y gloria la cuarta Raza, los atlantes fueron destruidos por el agua; ahora solo no se encuentran más que sus restos degenerados y caídos, cuyas subrazas, sin embargo, sí, cada una de ellas, tuvieron sus días de gloria y relativa grandeza. Lo que ellos son ahora, algún día lo serán ustedes al ser la ley de los ciclos una e inmutable. Cuando su raza, la quinta, haya alcanzado su cenit de intelectualidad física y haya desarrollado la civilización más elevada (recuerde la diferencia que hacemos entre las civilizaciones materiales y espirituales); incapaz de ir más alto en su propio ciclo, su progreso hacia el mal absoluto será detenido (como sus predecesores los lemures y los atlantes, los hombres de la tercera y cuarta razas fueron detenidos en su progreso hacia lo mismo) por uno de tales cambios cataclísmicos; su
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gran civilización destruida, y todas las subrazas de esa raza descenderán por sus respectivos ciclos, después de un corto período de gloria y aprendizaje. Vea los restos de los atlantes, los antiguos griegos y romanos (los modernos pertenecen todos a la quinta Raza); ¡vea cuán grandes y cuán breves, cuán evanescentes fueron sus días de fama y gloria! Ya que, no eran más que subrazas de los siete vástagos de la "raza raíz". A ninguna Raza madre, ni a sus subrazas y vástagos, le permite la Ley Reinante transgredir las prerrogativas de la Raza o Subraza que le seguirá; y menos aún usurpar el conocimiento y los poderes reservados para su sucesor. "No comerás del fruto del conocimiento del bien y del mal del árbol que crece para tus herederos" podemos decir con más derecho del que voluntariamente nos concederían los Humes de su Subraza. Este "árbol" está en nuestra custodia, confiado a nosotros por los Dhyan Chohanes, los protectores de nuestra Raza y los Fideicomisarios para aquellos que están
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por venir. Intente comprender la alegoría y nunca pierda de vista el indicio que le di en mi carta sobre los Planetarios.(1) Al comienzo de cada Ronda, cuando la humanidad reaparece en condiciones bastante diferentes a las proporcionadas para el nacimiento de cada nueva raza y sus subrazas, un "Planetario" tiene que mezclarse con estos hombres primitivos, y refrescarles los recuerdos, y revelarles las verdades que conocieron durante la Ronda anterior. De ahí las tradiciones confusas sobre Jehová, Ormuz, Osiris, Brahms y el tutti quanti. Pero eso sucede solo en beneficio de la primera Raza. Es el deber de esta última elegir a los destinatarios adecuados entre sus hijos, que son "apartados" para usar una frase bíblica, como los recipientes para contener todo el acervo de conocimiento, para ser dividido entre las razas y generaciones futuras hasta el cierre de esa Ronda. [¿]Por qué debería decir más si usted seguramente comprende todo lo que quiero decir y que no me atrevo a revelarlo en su totalidad[?] Cada raza tuvo sus adeptos; y con (1) La carta en respuesta a la suya, creo, donde me pregunta sobre C.C.M., S.M. y la Sra. K.
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cada nueva raza, se nos permite darles a estas tanto de nuestro conocimiento como los hombres de esa raza lo merezcan. La última séptima Raza tendrá su Buda como cada uno de sus predecesores; pero, sus adeptos serán mucho más elevados que cualquiera de la raza actual, porque entre ellos se encontrará el futuro Planetario, el Dhyan Chohan cuyo deber será instruir o "refrescar la memoria" de la primera raza de los hombres de la quinta Ronda después de la futura obscuración de este planeta. En Passant, para mostrarle que no solo no fueron las "razas" inventadas por nosotros, sino que son un dogma cardinal con los budistas lamaístas y con todos los que estudian nuestra doctrina esotérica, le envío una explicación en una o dos páginas del "Budismo", de Rhys Davids de lo contrario incomprensibles, sin sentido y absurdas. Está escrita con el permiso especial del Chohan (mi Maestro) y para beneficio de usted. Ningún orientalista ha sospechado nunca
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